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La solidaridad comunitaria en época de pandemia

La solidaridad comunitaria en época de pandemia

Los efectos de la pandemia en la población venezolana en el contexto de emergencia humanitaria compleja, sin duda, agravó las condiciones de vida de todos los habitantes, en especial, de aquellos que viven en las zonas populares.

Los testimonios van describiendo la situación como un abismo, un desastre que acortó las esperanzas ante la lucha diaria de sobrevivencia: “La pandemia nos puso a todos con la cabeza pa’ abajo”.


Las pocas fuentes de trabajo escasamente remuneradas para sostener la vida fueron cerrando sus puertas o reduciendo el personal: “En mayo nos sacaron a todos de la empresa, a todos nos sacaron, ahí vino los cambios, porque ya el pago no era igual, ya la cosa tenía que estar la gente buscando la manera de resguardarse porque ya la cosa estaba más…. Se estaba intensificando más todo esto”.

Por otro lado, el sistema de salud en constante colapso o inexistente en muchas regiones, trajo el reto más duro: sobrevivir sin medicamentos a un virus mundialmente con cifras altas de fallecimientos por covid-19. La vida va quedando en manos de la fe y la suerte: “Pero, entonces, en ese entonces, lo tenían ahí, el niño no podía ya ni respirar, y ni siquiera le hicieron la prueba, ni siquiera le tomaron nada, todo el tiempo que perdieron allí porque no había atención, todo estaba ocupado…”

La superación de la pandemia para las comunidades no se vislumbra o piensa en la acción del gobierno, se acude a lo que hasta ahora les ha permitido seguir viviendo: la comunitariedad, las relaciones vecinales solidarias: “Ellos han… o sea, vecinos se ayudan con otros vecinos, pa’ poder salir adelante”, “No podemos enfrentar la pandemia solos, necesitamos de otros.”

Es la solidaridad que constituye la vida de la comunidad la que deja el temor de contagiarse de lado y asume la vida del otro a su cuidado, los porque los recursos y medicamentos para la atención de la gravedad de la enfermedad se convierte en un trabajo de todos: “Yo no puedo trabajar… aparte de eso, mi profesión es en los hospitales, en las cuestiones, y por problemas del covid, yo tuve covid al principio de la pandemia, nosotros no supimos que era un medicamento, solamente que si toronjil, que si acetaminofén en ramas y esas cosas, y así, a mí me dio más fuerte que mi esposo, me estaba asfixiando y todo, y con eso fue que nos levantamos nosotros, con las ramas, y un vecino que otro: ─aquí tenéis una aspirina, un acetaminofén.”

La posibilidades de mantenerse vivo no se produce en la capacidad de la individualidad, sino en la trama de la convivencia, en la relación afectiva que asume al otro fraternamente, es decir, lo hace familia.

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