Texto y fotos: Vanessa Davies 14 junio, 2021 “No es lo mismo unas conversaciones de transición hechas con un dictador, que hechas con una estructura criminal”, opina el investigador del Centro de Investigaciones Populares y profesor de la UCV. En el país, sostiene, hay gobernantes cuyo comportamiento es el del malandro estructural. A su juicio “no hay un espacio en el que esta sociedad esté libre de la dominación, y esa es la búsqueda de todo régimen totalitario”. Pero al mismo tiempo, afirma, la gente quiere luchar: “Lo que uno ve son ganas tremendas de la gente de organizarse, una disposición a hacer política, pero no a hacer política de tontos o políticas que le haga el juego al régimen, sino políticas desestabilizadoras del régimen, políticas que vayan dando el golpe certero y no palos de ciego” Alexander Campos es un hombre de palabra. De palabras, mejor dicho, bien estudiadas en los libros que flanquean su escritorio. Pero también es un hombre de hechos. Cuando habla de dominación no solo es porque la ha analizado, sino porque la observa en su vida de barrio. Investigador del Centro de Investigaciones Populares, Campos mantiene que el Estado está tomado por estructuras criminales, y que por eso las negociaciones tradicionales no funcionan. “En el recorrido histórico de los estados totalitarios nunca se había dado esta particularidad que nosotros tenemos. Es una situación inédita”, afirma, y la compara con la desaparecida URSS: “El Politburó de la Unión Soviética de alguna manera tenía el dominio del asunto”. ¿Cuál es el Politburó de Venezuela? “Jajajajaja… No lo sabemos”, responde. -¿Estamos en un Estado totalitario, un régimen de terror que copa toda la vida de la gente? -Cuando uno hace revisión de la vida cotidiana de la gente no podemos decir otra cosa. ¿Qué espacio de la vida hoy no queda bajo el control del régimen? Revisemos. Si usted necesita agua, necesita comprarles a las grandes cisternas manejadas por ellos, o usted necesita ponerse de acuerdo con alguna de las estructuras comunales que dominan eso para poder usted tener agua. Pero también si usted necesita gas, si usted necesita comida, tiene que depender de la estructura de distribución de ellos, porque resulta ser que usted no gana ni 2,8% de la cesta básica, y lo poco que te da el Estado viene por sus estructuras. Si usted necesita algo referido a la salud, aparte de las iniciativas del sector privado, las ONG o las organizaciones de apoyo humanitario, el resto depende de ellos. Es decir, aparte de la intimidad de la vida en la familia, aparte de la intimidad de la vida en la pareja, parece ser que no hay espacio en el cual ellos no pretendan intervenir. -¿Intervenir para qué? -Para colocar sus gustos, para colocar sus deseos, para orientar tus deseos, para orientar tus gustos y para que dependas de ellos. Esa es la orientación. No para generar autonomía del sujeto, no para que el sujeto se mantenga por sí mismo, sea sujeto de sus decisiones, sino para que el sujeto acople sus decisiones con las decisiones del Estado. -¿Para qué? -Para mantenerse en el poder. No es poca cosa. Si profundizamos evidentemente el mantenimiento en el poder no es lo mismo en unos regímenes, que en otros. A mi entender, en esta estructura criminal mantenerse en el poder significa desarrollar el impulso natural del régimen, que es el impulso a la dominación. El poder para el régimen no es para lucrarse solamente, que se lucran. Al igual que el malandro estructural no busca como único impulso el lucro, el tener más, sino el someter más; de ese modo ellos han cometido ese impulso en un sistema, y hacia allá van. Por eso aquellos que pretendan encontrar en el dinero, en el lucro el último motivo y el último impulso de ellos, se van a encontrar con que, igual que el asesino estructural, eso no es lo que los mueve. -¿Tenemos gobernantes que su comportamiento es de malandro estructural? -Y no solamente eso, sino que han hecho del régimen una estructura criminal, que es distinto de usar la estructura gubernamental, la estructura del Estado para cometer crímenes. -¿Estamos en la primera? -Estamos en el Estado hecho estructura criminal. Lo que a mí me preocupa es que las interpretaciones de aquellos que llevan adelante las estrategias y el modo político de entendernos como nación piensan que el régimen es solamente una banda de delincuentes diseñando un Estado que les favorece sus fechorías y sus intereses. No es solamente así. Esto va más allá. Es un Estado que está pensado y está hecho estructura criminal, y hacia allá dirige toda la burocracia, toda la estructura. -¿Lo ve en zonas populares o en toda la sociedad? -Es verdad que la señora de mi barrio que no tiene mayor defensa, y no tiene siquiera para comprar un mercado, es muy indefensa y tiene pocas herramientas para desarrollar su vida. Sin embargo, eso no significa que allí se detenga el control del régimen; solo que lo modifica. -¿Cómo es? Pareciera que se domina más al que menos posibilidades tiene. -Se domina de otra manera. Es la misma dominación que viven los grandes terratenientes y los grandes industriales de este país cuando no pueden producir ni siquiera uno solo de sus productos sin depender totalmente del régimen. Lorenzo Mendoza, con todas sus estructuras empresariales, hoy no tiene la independencia que podía tener en otro momento para desarrollar su trabajo. -Hay espacios de autonomía. -Individuales. El espacio de autonomía que le puede dar agarrar un avión e irse. De lo contrario, depende solo de lo que dentro de la estructura criminal se le permite. Él podrá hacer un bonche, podrá tener una fiesta a la cual invitar a su gente y podrá comer todo lo que quiere, pero no es libre de desarrollar aquello que pone en peligro al régimen. -¿Es transversal? -Es transversal a toda la sociedad. No hay un espacio en el que esta sociedad esté libre de