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Huellas de un maestro: Alejandro Moreno

Foto: Tal Cual. Por Mirla Pérez | @mirlamargarita. El maestro deja surcos, señales, huellas; rastros que quedan señalando caminos, sin destinos ni verdades. Su acompañamiento es estimulante y provocador. Alejandro nos incitó a pensar, a comprender, a transitar nuestros propios caminos, provocó en nosotros atrevimiento y riesgo en la incertidumbre. Esa incitación para pensar y pensarnos, provocada por su sistemático y profundo trabajo, siempre se hizo con responsabilidad y firmeza. Desde su vida, la gran sospecha para el maestro fue la distinción del pueblo venezolano. Su otredad. Su externalidad a su propio mundo. Este encuentro con el otro fue dicho por Moreno, de distintas maneras, se paseó por nociones como totalidad, practicación, mundo-de-vida, para poder llegar al fundamento de esa otra realidad que se le presentaba externa a la suya, a la vivida y significa en un mundo distinto: “Dos totalidades de vida, dos estructuras del ejercer la vida, del vivir la vida, o, lo que es lo mismo, dos mundos-de-vida, radicalmente dis-tintos entre sí, coexisten en la sociedad ‘criolla’ venezolana. Una de ellas es la de ese grupo minoritario de venezolanos que participan de la modernidad occidental y que se practican a sí mismos en cuanto vivientes y practican su vida como modernos; practican el vivir transido de modernidad. La otra es la de la gran mayoría de los venezolanos, esos que comúnmente llamamos ‘pueblo’ para distinguirlos del grupo de las élites, de los acomodados, de los más educados, del grupo ‘modernizado’.” Esto ha sido parte de la genialidad del maestro, su curiosidad y agudeza a la hora de penetrar en las prácticas, pensamientos y sentimientos. Alejandro logró encontrar el ruido, la disociación sonora, la acústica imperfecta a la hora de establecer un diálogo con un mundo ajeno. Solo desde la vivencia pudo comprender la distinción. Se redimió en la otredad y con una metáfora, la del “frío del muerto”, logró comprender el abismo de los dos mundos, la modernidad y el pueblo. Luego consiguió la armonía que producen los más diversos y fascinantes sonidos. Las huellas del maestro se hicieron nuestras huellas. Los jóvenes investigadores del Centro de Investigaciones Populares nos descubrimos en ese mundo-de-vida popular. Las gruesas capas de formación que tapaban el núcleo vivencial más profundo iba quedando al aire, sin resguardo, sin protección. Fuimos descubriendo a lo largo de las investigaciones y la convivencia popular que nuestro mundo era ese, el popular. Salvando la distancia ideológica, nos constituimos en intelectuales orgánicos. Orgánicos por pertenencia. Nuestra pertenencia al mundo-de-vida popular venezolano, se convirtió también, en huella para el maestro. Dos movimientos se acoplaban armónicamente, su mundo en nuestro mundo y el nuestro en el de él. Hoy podemos decir que Alejandro nació español y murió venezolano. Alejandro fue una persona de voz clara y pensamientos firmes. Sabio. Recordarlo es evocar a un hombre sencillo de pensamientos profundos; de conocimiento reposado, digerido, sobrio, apasionado. No puedo evitar revivir en mis recuerdos las preguntas punzantes que como aguja penetraban las fibras de ese tejido de razones y conceptos desde el cual buscábamos explicar la realidad. Irreverente ante esas categorías rígidas que daban certeza y certidumbre, sin dejar espacio a la libertad y a la otredad. Con nuestro maestro no aprendimos. Con nuestro maestro descubrimos, nos atrevimos, nos arrojamos a la incertidumbre. Es sabroso comprender teniendo en el horizonte la vida, la persona, su mundo total. Una comprensión situada más allá de la razón, más allá de la profundidad planteada por Gadamer cuando coloca el punto de confluencia entre pensamiento y vida, comprender es llegar al punto “en el que la vida piensa y el pensamiento vive…” En el fondo, para Gadamer, lo primero es la razón. En la confluencia entre vida y pensamiento, el pensamiento se sobrepone a la vida. En la otredad del mundo-de-vida popular, el encuentro, la confluencia es con la vida y la afectividad. Pensamiento y razón son construcciones posteriores. Nuestro primer acaecimiento como mundo y como persona en el mundo es la afectividad, la relación, la convivencia. La madre. La familia. Prácticas y vivencias, ni conceptos ni categorías de análisis. En este sentido cito al propio Moreno, “los datos no son propiamente datos; no están dados, sino que se están dando en la vida y en la reflexión. La vida los rehace y la reflexión los recomprende siempre en movimiento. El registro es así, ya de partida, una actividad hermenéutica en la vida, más que sobre la vida.” La vida, tomada radicalmente -y así lo hizo Moreno- es la apuesta por la permanente novedad, el movimiento constante, la sorpresa, el encuentro inesperado, el acaecer de la relación y la afectividad imprevisible. Las huellas del maestro no van en una dirección, no señalan caminos, nos acompaña en los caminos que vamos haciendo mientras vivimos con, en la implicación. Vivir en el fascinante y complejo mundo popular. Quienes nos acompañamos en la investigación, venimos de distintas áreas de formación: psicología, pedagogía, educación, filosofía, trabajo social, sociología, lingüística, historia, arquitectura, biología; todas disciplinas modernas para la modernidad. Abordajes, caminos, disciplinas que buscan comprender-explicar al sujeto de su mundo. Todos fuimos formados en la modernidad, el gran sueño de la razón es el de explicarlo todo y a todos desde un mismo sentido. En ese sueño estuvimos nosotros, somos parte de la modernidad por formación y somos populares por vivencia. Estamos en dos mundos. Dos vivencias. Una tensión existencial que va produciendo la vivencia del quicio. El camino andado junto a Moreno nos ha permitido vivir sin pertenecer, perteneciendo. En una posición privilegiada que nos permite tocar los dos lugares. Para, finalmente, encontrarnos con la externalidad, otredades, y así, pensarnos y vivirnos. Producir conocimiento fuera de la certeza. Decimos con Moreno: “Si los modernos nuestros, como todo moderno, practican su vida de modo que lo vivido por ellos, y lo en ellos vívido, es el individuo, nuestros ‘populares’ practican la vida, y se practican, como relación en convivencia. De ahí que podamos llamar al hombre del pueblo venezolano ‘homo convivalis’.” El dulce sabor que me ha quedado en la boca, después de

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Venezuela: ¿Todo está mejor?

#26Sep #AlAire 🔵 Venezuela: ¿Todo está mejor? El director del Centro de Investigaciones Populares, Alexander Campos alerta que la administración de Nicolás Maduro pretende vender esa idea de bienestar. CARA A CARA con @milmanrique 📌 Haz click 👇🏼https://t.co/EvVPCjIICV pic.twitter.com/hho5tRXcck — ImpactoVenezuela (@ImpactoVE) September 26, 2021

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«Todo se gana en esta vida trabajando» La propiedad en la cultura venezolana

Autor: Alexander Campos En la tradición de conectar con los valores de la familia popular venezolana inaugurada por el sacerdote Alejandro Moreno y el Centro de Investigaciones Populares, Alexander Campos, actual director del mencionado centro, se interna en esta investigación en lo que constituye el «sentido cultural de la propiedad en el venezolano», para descubrirnos aspectos de mucho interés, que contrarían, como bien señala Isabel Pereira en su presentación, «los facilismos y lugares comunes a los que estamos expuestos diariamente». De acuerdo a la propia Isabel Pereira: El «Sentido cultural de la propiedad en el venezolano», aquí abordado, es algo infrecuente que se conecta directamente con la percepción analítica que manejamos sobre la situación y coyuntura de nuestro país, desde una perspectiva cultural que alinea valores e impregna nuestra conductas y pensamientos. […] Gracias, Alexander Campos, por abrir esta fisura que lleva adentro nuestra sociedad, que nos empuja a conciliar el valor y sentido de la propiedad dentro del ámbito familiar con nuestras posiciones políticas en la sociedad abierta, un tema central en el futuro de Venezuela que ha constituido una preocupación y tarea permanente de Cedice Libertad. Observatorio de Derechos de Propiedad Cedice Libertad DESCARGA EL DOCUMENTO

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El saber frente al dominio: De vuelta a la universidad (III Parte)

Los sistemas totalitarios se sostienen en la mentira, permiten la adecuación y manipulación, puntales importantes para permanecer en el poder. Por ejemplo, al normalizar y justificar el arreglo del patrimonio de la UCV, pero ¿a quién se le debe su destrucción? La autora plantea de manera clara y determinante la importancia de la vida académica-universitaria frente al “poder” del poder, que discurre sin límites obviando los condicionamientos democráticos de los cuales carece. Ya sea tanto en el mundo político como el académico, ¿toca discernir cuáles son “nuestros espacios” para obligarlos a que estos sean reconocidos? Quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará… Los hilos del poder son imperceptibles, son tensados por estructuras difíciles de constatar, porque su impulso no está en la superficie, sino en el fondo oculto. Su fuerza es esquiva, engañosa, especialmente si el poder discurre sin límites, el caso que nos ocupa es el poder totalitario, que no tiene condicionamientos democráticos, ni demarcaciones externas ni internas. Poder absoluto. Un poder como este pone en peligro la vida misma, salvarla requiere desafíos más allá de lo convencional. Seguimos pensando la universidad, colocamos en diálogo la vida académica-universitaria, nuestras vidas en ella, añadiendo el aporte foucaultiano respecto a la relación entre los intelectuales y el poder. Estamos en un camino tremendamente desafiante en el descubrimiento de la verdad y el poder. Continúo aquí la interpretación centrada en la universidad. La verdad del dominio y la mentira de la impostura Los sistemas totalitarios se sostienen en la mentira. Su naturaleza es velada, oculta, bajo la sombra ejercen el sometimiento junto a la eliminación. La impostura es la línea que conduce la acción. No hay verdad, sin esta se construye una narrativa favorable para mantenerse, permite la adecuación y manipulación, puntales importantes para permanecer en el poder. Quienes trabajamos con la verdad, con el acontecimiento, con la vida, no es fácil tragarnos la mentira. Un investigador, un intelectual hurga en la apariencia hasta develar su esencia. Hasta encontrarnos con la verdad de su estructura, eso hacemos en la casa que vence la sombra, que vence la mentira y la impostura. El papel del intelectual es vital en la búsqueda de los hilos que sostiene la trama de un determinado poder. ¿Qué nos pasó?, ¿dónde dejamos el impulso que nos lleva a la verdad? La vida en la verdad parece hoy un proyecto por conquistar. “El poder real está en la persona, en las redes, en los nudos relacionales, en las comunidades, no en las estructuras ni en los aparatos de gobierno” Mientras la mentira domine, mientras el rey circule desnudo inadvertido, naturalizado, mientras el régimen acomode las fachadas destruidas de la universidad y no se produzcan las voces que develen la verdad que lo sostiene, no somos peligrosos, somos sujetos de un campo fértil para el sometimiento. Lo que digo tiene la fuerza de la vivencia, la verdad del acontecimiento y la práctica, no constituimos peligro para el régimen cuando nuestros pasos van por el camino que marca el poder establecido; en este sentido veo muy oportuna la interpretación foucaultiana: “El intelectual era rechazado, perseguido en el momento mismo en que las «cosas» aparecían en su «verdad», en el momento en que no era preciso decir que el rey estaba desnudo”.Lo coloco en futuro: El intelectual será rechazado, perseguido… cuando sea capaz de decir y actuar según la verdad. En la verdad se devela la debilidad del otro, la debilidad del sistema, sus manos de hierro y sus pies de barro, pega duro, pero sin soporte. Una pregunta se levanta firme: ¿En dónde radica su poder? “El intelectual decía lo verdadero a quienes aún no lo veían y en nombre de aquellos que no podían decirlo: conciencia y elocuencia”. Pregunto en presente, ¿cumplimos hoy este papel los intelectuales?, ¿son nuestras universidades el recinto de la verdad y actuamos en consecuencia?, ¿argumentamos desde la incómoda y riesgosa verdad o resistimos solo como mecanismo de sobrevivencia sin que implique que nuestra acción y pensamiento sea un peligro para el statu quo? El dominio es la verdad, pero el discurso que lo sostiene es falso, el ropaje débil parece fuerte, tiene una apariencia indestructible, cuando dejamos de creer en su dureza vemos como cae a pedazos; elemental, no le creímos, no le validamos, eso suma, aunque sea en pequeñas acciones. Las grandes mentiras caen cuando no son creídas en sus pequeñas realidades, verbigracia, las elecciones. “Buscan la homogeneidad y nosotros la diversidad, dos caminos irreconciliables, opuestos, que atentan contra el sometimiento diseñado en el poder establecido” Hay prácticas funcionales al sistema, en la universidad la idea gremial encierra la lucha, pone a los factores internos a pelear, se queda en lo justo o injusto de los hechos acontecidos intramuros. Se cierra la posibilidad de ver el mal radical que está fuera de los factores de poder interno, aunque a lo interno lo reproduzcan. Son estas las redes de poder que son más fuertes que el régimen mismo, son, en últimas instancias, las que lo sostienen. Contra las formas de poder ¿Desde dónde nos planteamos la lucha contra el poder? Para la universidad, universitarios e intelectuales es una pregunta esencial. “Existe un sistema de poder que obstaculiza, que prohíbe, que invalida ese discurso y ese saber”. Continúa argumentando Michel Foucault, lo invalida desde dentro, es una impostura que se hace postura en ciertas capas de la sociedad. Al parecer nosotros, académicos e intelectuales damos cuerpo a esa capa. Lo que diré a continuación, lo destaco porque es una verdad entendida pero no asumida, no terminamos de creer la potencia del mal, en su contra evidencia, en su soterrada y sutil redes de poder: El “poder que no está solamente en las instancias superiores de la censura, sino que se hunde más profundamente, más sutilmente en toda la malla de la sociedad”. De los grupos, de las instituciones, de las instancias académicas. El control se hace uno con las estructuras preexistente, las doblega, hace normal lo que en absoluto lo

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El saber frente al dominio: Una mirada al estudiante (II Parte)

Un pensamiento libre va hacia la raíz del problema. Averiguar es curiosidad, es la búsqueda de la verdad, es cultivo esencial del intelecto. Esta posición habilita en la acción política y en la lucha contra la dominación. ¿Sacar de circulación a los estudiantes es el propósito esencial de todo sistema autoritario? Son sutiles los cambios que transforman el hábito. Reflexiona la autora: “Si el problema de no empezar clases es algo que atañe al profesor y no a quienes han venido, sistemáticamente, destruyendo la universidad, entonces no hemos entendido nada”. En el artículo anterior nos quedamos en esta búsqueda: se trata de saber qué poder circula entre las prácticas y discursos universitarios; cuál es, de algún modo, su orden interno. ¿En que radica nuestra posibilidad o imposibilidad de pensar las salidas a la dominación? El reto es darnos cuenta de lo que nos ocurre internamente. Conociendo la verdadera naturaleza de lo que nos acontece, el material que constituye la dominación, los órdenes de la práctica, pensamiento y discurso podremos encontrar las salidas en medio de un sistema centrado en la eliminación y el sometimiento. Construyen enemigos a su medida, de modo que la amenaza al sistema no represente un peligro ni sea forzado a desaparecer. Vamos a interpretar los distintos sujetos que constituyen el mundo universitario, empezaremos con el estudiante, sujeto esencial, junto al profesor, en esta dinámica de investigación, enseñanza-aprendizaje, fundamento de esta organización. El estudiante Sujeto y persona esencial en el proceso de la educación superior, tiene identidad, proyecto, recorre un camino inconcluso que debe ser concluido. Momento de las preguntas esenciales y de la construcción basada en la inseguridad. Tal vez sea la etapa en la que buscamos consistencias y certezas bajo la compañía de la incertidumbre. Vivirse estudiante no es solo un rol para cumplir, no son funciones limitadas a una etapa ni, mucho menos, un gremio. Hace más o menos 10 años vengo escuchando lo gremial como la autorreferencia esencial de estudiantes y profesores. Lo gremial es una corporación, no es parte ni de la naturaleza ni de la identidad de ser profesor o estudiante. Yo soy profesora porque investigo y enseño, no porque pertenezco a una asociación. La asociación viene después, es un acto secundario, es una organización de lucha por los derechos, no el lugar de la identidad. Lo mismo ocurre con los estudiantes. “Nada justifica el allanamiento de la autonomía universitaria de parte del régimen y en nombre del ‘acondicionamiento’ de la infraestructura deteriorada, por falta de presupuesto” Dejar de ser estudiantes y profesores para ser gremio, nos ubicó en la misma línea de “la mismidad” con el obrero y empleado. Se asumió la imposición del régimen cuando nos llamó trabajadores universitarios. El sistema nos homogeneizó, contra esto debemos luchar. Ser diferente no es problema. Afirmo y asumo la diferencia. En la educación no es lo mismo ser un obrero o ser un estudiante o ser un profesor, no es que el obrero sea menos, no, simplemente es distinto y tiene un papel que cumplir inasimilable al papel del docente o estudiante. Estos cambios sutiles son parte del orden interior, son los canales por donde discurre el poder de un sistema de dominación como el chavista. Sin extravagancias, inadvertidos, penetran el cuerpo de la universidad. Primero cambió el lenguaje y luego la práctica. El camino de la desnaturalización y la desidentificación es fundamental. El mensaje ha sido claro: no tienes identidad como docente o estudiante sino como trabajador universitario o gremio. Pasó de ser sujeto-persona a ser corporación, clase, entidad orgánica esencial en todo proceso de dominación socialista. De modo que “el poder se incardina en los cuerpos, en las prácticas, en los gestos de los seres humanos, pero también en los pensamientos, en las representaciones y en las racionalizaciones y hasta en el propio reconocimiento de nosotros mismos” (Álvarez-Uría). Hay espacios en los que este poder se ve más claramente, uno de ellos es la universidad, pero no es la claridad o la opacidad lo que importa, sino la posibilidad de reconocimiento e identidad en otro sistema de prácticas y pensamiento. En las redes de poder La universidad, así, se convierte en un juego de roles, de funciones gremiales, en una ficción. Bajo la interpretación a fondo de los hilos de poder que mueven la universidad, tomo de Foucault, el siguiente constructo desde el cual propone pensar a los estudiantes en el marco de una institución como la universidad: “El estudiante ve cómo se le ofrece, en fin, una especie de vida recreativa, una distracción, una diversión, una libertad que, una vez más, no tiene nada que ver con la vida real; y así es como, mediante esta sociedad artificial, teatral, mediante esta sociedad de cartón-piedra, se construye alrededor del estudiante un recinto, de tal modo que los jóvenes de dieciocho a veinticinco años se vean, por decirlo así, neutralizados por y para la sociedad, convertidos en gente fiable, gente impotente, castrada, tanto política como socialmente. Esta es la primera función de la universidad: colocar a los estudiantes fuera de la circulación. Su segunda función, sin embargo, es una función de integración. Una vez que el estudiante ha pasado seis o siete años de su vida en esa sociedad artificial…”. Subrayo y doy fuerza a la idea foucaultiana de sacar de circulación a los estudiantes como propósito esencial de todo sistema de dominación. Entender la ficción como noción básica para el dominio, es muy poderosa, nos ubica en un espacio banal, superfluo, un Disneylandia, un lugar para la distracción o para la lucha gremial. El gremio se convierte en un fin, deja de ser un instrumento de lucha. Las fuerzas internas de la universidad se van contra la universidad misma. “Movimiento estudiantil como movimiento gremial, base del principio de contradicción, acción antagónica frente al profesor. Es así como se ha construido un nuevo ‘enemigo’” “Lo que pretendo hacer es comprender los sistemas implícitos que determinan, sin que seamos conscientes de ello, nuestras conductas más habituales”. Y estas conductas pasaron primero por una práctica de dominación que se hizo lenguaje y este produjo una práctica incardinada en el poder externo, ajeno a la universidad. Son sutiles los cambios que transforman el hábito. Ahora es

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Inmovilidad humana: gasolina, hambre y muerte

Cuando un sistema busca el sometimiento y la eliminación pone en marcha dos acciones básicas: la inmovilidad y el aislamiento. El propósito es disminuir las capacidades de las personas y enfrentarlas a la oscuridad de la indeterminación e inseguridad. Al momento de escribir estas líneas (a propósito de lo arriba señalado), me encuentro en el Zulia. Reproduzco parte de la conversación que tuve con una vieja amiga, al llegar: “mi mamá se murió, le dio un ahogo a plena luz del día, no había oxígeno en el hospital y no pude sacarla pa’ Maracaibo porque no había, ni hay, gasolina. La gente no tiene gasolina y eso ahora no se puede comprar en bombas, el bachaqueo es a domicilio, están prohibidas las colas, pero, de hecho, la gasolina es imposible comprarla, cuesta 1.5 dólares.” Mi amiga no pudo moverse, su inmovilidad fue el correlato de la muerte. Muchos elementos juegan en esta historia, apuntan todos a un principio: crisis humanitaria de origen político. Estamos siendo sometidos por un sistema que ha eliminado el Estado social y de derecho, apuesta, permanentemente, por la vulnerabilidad humana. El régimen se mantiene a expensa de nuestra debilidad. Nuestras ciudades y pueblos del interior vuelven a la economía y producción rural, en menos de una década, vemos en sus calles transportes movidos por la fuerza animal, bajo las riendas del hombre, carretas arrastradas por el burro. Volvemos a la leche cruda transportada por este medio, comprada a puerta de corral, sin pasteurizar, ni homogeneizar, constituye el signo del tiempo superado y la vuelta a una sociedad preindustrializada. Por otro lado, tenemos municipios asediados por la delincuencia organizada. Los delitos típicos son el sicariato y la extorsión. Predomina la extorsión, delito que sostiene toda una economía negra y criminal, y se comete contra todo aquel que tenga un negocio del tamaño que sea, desde una venta de empanada hasta comercios medianos, como ferreterías o supermercados. Está prohibido pintar las casas, así como lo leen, prohibido porque “hacerlo significa que alumbras”, quiere decir que tienen plata porque los que emigraron están enviando dólares, por tanto, hay que pagar vacuna por pintar: “las casas están descoloridas, todo parece viejo, tener las casas bonitas ya no es una opción, hay que pagar 1 dólar diario de vacuna, el que se atreva a pintar”. En esta localidad están coexistiendo los múltiples delitos y condiciones de vida extrema. La movilidad está seriamente comprometida. En nuestras notas de campo registramos: “quisiera tener opción a los camiones que transportan gente, las perreras, llega uno más rápido, aquí nos toca caminar de sol a sol, afortunado el que tiene una bicicleta, con ella se llega hasta Maracaibo”. A parte del control socio-político, la inmovilidad es pobreza, es hambre. Un pueblo inmóvil, es un pueblo hambriento. Por otro lado, a la sombra de una industria como la camaronera crecen mafias en el lago que buscan controlarlas. Atacan tanto al pescador como a la familia de los empresarios. Municipios enteros se han convertido en zonas de paz (ya sabemos lo que eso significa) donde la guerra entre bandas han hecho florecer megabandas criminales a expensas de la viejas bandas territoriales. Pueblos asediados por el miedo y el temor. La vacuna, mecanismo criminal de “protección” del secuestro y extorsión, constituye una de las vías del control delincuencial de las comunidades. Es un ciclo en el que se genera el delito y, al mismo tiempo, la defensa delincuencial del amenazado. Se produce y controla el delito por el mismo cuerpo criminal. Esto ocurre en el Zulia: aislamiento, inmovilidad, crimen organizado, precarización de la economía, un robusto mercado negro, condiciones de vida de pobreza extrema y un Estado fallido, que somete sin reconocer ningún derecho. Podemos decir que la vida no está garantizada. Estamos frente a un país devastado, en revolución, avanzando en su propósito. ¿Se puede pensar en normalización de cualquier proceso sea económico, social, político o electoral? ¿Puede pensarse, si quiera, en condiciones electorales justas? ¿En cuánto de estos lugares la “política” está asociada a la delincuencia? Afirmaciones como estas son frecuentes escuchar: “las bandas criminales ponen y quitan alcaldes, son ellos quienes financian las campañas”. ¿Se puede acudir a ciegas a un proceso electoral? Las condiciones fundamentales de la política son la libertad, la movilidad, la posibilidad de la conexión y organización, sin ello es imposible generar procesos de poder alterno, distinto al establecido. En medio de este caos las comunidades zulianas siguen resistiendo, se sostienen en su identidad y cultura, pero no hay una mano que enlace y haga de la resistencia, poder. Amigos hoy #30Agosto los invito a que me acompañen en esta lectura sobre el #Zulia, el más terrible predictor del futuro inmediato de Venezuela.https://t.co/csrX4vV6bc — Mirla Pérez (@mirlamargarita) August 30, 2021

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El saber frente al dominio: el caso de la universidad (I Parte)

“En una guerra, el que se arrodilla para conseguir la Paz se queda con la humillación y se queda con la Guerra”, Winston Churchill. Cada país teje su propia historia a partir de sus circunstancias particulares. Los soviéticos la vivieron de esa manera (la escuchada, leída y documentada) y a los venezolanos nos es valioso tenerla en cuenta. La autora plantea una visión sobre la crisis de las universidades nacionales, más allá del deterioro de su infraestructura. “El poder del régimen penetró el cuerpo de la universidad, lo quebró por dentro, produjo su destrucción del mismo modo que lo hicieron los soviéticos en su tiempo y lugar”. La universidad vista más allá de su razón de ser: Docencia, investigación y extensión. “Es una institución de mujeres y hombres inteligentes, académicos, intelectuales. Un lomito jugoso para la ideología y para los sistemas que buscan dominar”. “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de la esclavitud”. Me propongo una interpretación del caso de la universidad, bajo algunas preguntas esenciales, ¿por qué se produjo su dominación?, ¿en qué consistió el quiebre de su voluntad? Estamos frente a una universidad sometida, más no rendida, pero sí limitada. La dominación como acción consumada, pero en un proceso gradual de estrechar cada vez más los límites. Invito a que lo veamos desde las relaciones de poder. El poder del régimen penetró el cuerpo de la universidad, lo quebró por dentro, produjo su destrucción del mismo modo que lo hicieron los soviéticos en su tiempo y lugar. Quebró la voluntad. Estamos frente a una universidad distinta, disminuida, pero con memoria. ¿Podrá la memoria junto a la voluntad de poder romper la dominación? “El 5 de septiembre de 1922, Dzerzhinsky escribió a su adjunto Unszlicht: Profesores de universidad y ayudantes, etc. Las informaciones sobre todos estos señores deben de proceder de nuestros departamentos y ser sintetizadas por el departamento «Intelligentsia». Debemos contar con un expediente de cada intelectual. (…) Hay que tener siempre en mente que el objetivo de nuestro departamento no es solo el expulsar o detener individuos, sino también el contribuir a la elaboración de la línea política general en relación con los especialistas: vigilarlos estrechamente, dividirlos, pero también promover a aquellos que estén dispuestos, no solamente de palabra, sino también de obra, a ayudar al poder soviético”. Cito a Stéphane Courtois, autor del Libro Negro del Comunismo, texto fundamental que nos muestra con una claridad meridional los crímenes cometidos por el socialismo en los distintos países que lo han implementado. “El quiebre de uno de los elementos centrales de la autonomía fue fracturar la gobernanza basada en el claustro universitario, constituyó el golpe de gracia propiciado por el régimen” Los eventos históricos son inéditos, cada país teje su propia historia a partir de sus circunstancias particulares. Los soviéticos la vivieron de esa manera (la escuchada, leída y documentada) y a nosotros nos sirve tenerla en cuenta. En este sentido, dedicaré este y los próximos artículos al tema de la universidad. Me propongo pensar la universidad desde sus funciones naturales: la docencia, la investigación y la extensión, en el amplio marco de la educación. Es una institución de mujeres y hombres inteligentes, académicos, intelectuales. Un lomito jugoso para la ideología y para los sistemas que buscan dominar. La universidad pública fue una de las primeras instituciones que acorraló el régimen, sin destruirla por completo. En la primera de cambio no era necesario eliminarla, se trata de una organización inteligente, que necesitan mantener viva. Más que eliminar por completo la institución lo que han buscado es subvertir su orden, ¿de qué manera lo han hecho? Bloqueando la autonomía, eliminando la investigación de cualquier índole, dividiendo a los profesores entre autoridades, gremios y representados, de modo que quede un conglomerado de profesores dispuestos, “no solamente de palabra”, “sino también de obra”, a ayudar al poder chavista a mantenerse en el poder. Expulsión universitaria En Venezuela se crearon universidades en el marco de la misión Sucre, las denominadas Aldeas Universitarias que formaron parte de la Universidad Bolivariana, ninguna con la auctoritas de las universidades autónomas, privadas o experimentales de trayectoria como la Universidad Simón Bolívar. ¿Qué sucedió en el camino?   “Anulación de la libertad y condicionamiento de la voluntad. Inmovilizan” La cobertura educativa en Venezuela es cada vez menor, estamos en medio de un castillo de naipes, la educación superior, según la Encuesta Encovi 2019-20, ha tenido una baja significativa: solo el 25% de nuestros jóvenes de 18 a 25 años iniciaron la carrera universitaria; esto es, 3.136.000 personas, de este número solo se graduaron 155.000 estudiantes universitarios, implica que se graduó solo el 4,9% de los estudiantes que iniciaron. Luego, ¿qué sucedió con el 75% de jóvenes que no entraron al sistema educativo?, ¿qué papel jugaron las universidades del Gobierno? El común de la población no cree que este sistema cumpla con una educación de calidad, siempre buscan la opción de las universidades autónomas y un segmento cada vez menor tiene acceso a la educación privada. Juntando las dos cifras tenemos la alarmante realidad de un 95% de jóvenes en edad universitaria que no tiene acceso a la educación. Solo el 5% de nuestros jóvenes alcanza a culminar la formación universitaria, el resto es expulsado, eliminado, sometido a la más radical desigualdad e injusticia. Mucho de estos jóvenes han tenido que emigrar, otros trabajar por un salario miserable y otros entrar en el mundo de la delincuencia. “He visto cómo mis colegas se inscribieron y adquirieron el carnet de la patria. Si aceptamos el mecanismo, aceptamos las condiciones” ¿De qué sistema educativo se trata? Estamos frente a un sistema excluyente. Tal como lo dice la referencia Soviética, la universidad es necesaria para “contribuir a la elaboración de la línea política general en relación con los especialistas” que puedan refrendar la “verdad” socialista por encima de la falibilidad del ser humano. El cuerpo universitario, académico e intelectual es fundamental para estos regímenes. ¿Importa en algo estos

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Alta inflación en educación expulsa a los niños de las escuelas y a los jóvenes de las universidades y del país #9Ago

REGRESO A CLASES DESPUES DE LAS ELECCIONES FECHA 09/10/2012 FOTO DANIEL ARRIETA MILES DE JOVENES INGRESAN A EDUCACION MEDIA SALON DE CLASES DOCENTE ESTUDIANTES EDUCACION El más elevado encarecimiento inflacionario en la educación con un 36,1 % en el mes de julio cuando está cerrando el año escolar, no solamente está expulsando a nuestros niños de los colegios, sino también a nuestros jóvenes de las universidades y del país, asegura Alexander Campos del Centro de Investigaciones Populares. Reveló asimismo que el “Impuesto Malandro” que es aquél que pagan los productores y transportistas en las alcabalas y puntos de control en las vías cuando transportan su mercancía, así como para adquirir la gasolina y en diésel en el mercado negro, son los factores principales que encarecen los precios de los productos del campo venezolano, durante la presentación del Índice de Inflación del Observatorio Venezolano de Finanzas. Asegura Campos que en las investigaciones que adelanta el Centro de Investigaciones Populares, existían dos grandes preocupaciones, una con el impacto de la reconversión monetaria y como algunos factores delincuenciales, cada vez más están influyendo sobre los precios de los productos. Dijo que la inquietud, más que por la reconversión en sí, era por las medidas que se rumoraba que podrían acompañar la medida, por ejemplo el aumento de la gasolina, la eliminación  del subsidio, admitiendo que ya la gente tenía su propia reexpresión  que la había hecho porque tenía que comunicarse y negociar, y a 1.000.000 ya lo den ominaban 1.000 bolívares, le habían quitado tres ceros sin pedirle permiso al gobierno, y esto evidencia que la gente va resolviendo por su cuenta sin esperar nada del régimen en esta materia, va buscando sus propias salidas y soluciones, advirtiendo que la gente vivió la  reconversión con un poco más de serenidad, por sabía que era un maquillaje, representando para el comerciante un alivio para el manejo de la moneda en cuanto al intercambio comercial. También se refirió a las suspicacias que existía, acerca del por qué se pondrá en vigencia tan cerca de las elecciones, tal vez aspirando poder hacer efectivo. Advierte que para la mayoría de la gente la reconversión no es otra cosa que la evidencia del fracaso del gobierno en materia económica, una materia que la gente piensa que el gobierno la trata con arbitrariedad y sin ningún criterio riguroso o científico, como la vaya saliendo, como le vaya acomodando, como a sus intereses le resulte mejor. Los alto y bajos en materia inflacionaria, el mes pasado teníamos una inflación de un dígito, este mes tenemos una inflación de dos dígitos, y esto es lo que va afianzando a la gente en el convencimiento que el régimen no tiene mecanismos para resolver el problema económico, por el contrario, exacerba y este es un convencimiento casi que general, tanto en los afectos al régimen como los no afectos al gobierno. El ‘impuesto malandro’ Acerca del encarecimiento del precio de los productos, Campos señala que la gente se pregunta ¿a cuantas personas hay que pagarle para que la mercancía que se movilice llegue? ¿Por cuántas alcabalas hay que pasar y a cuantas hay que darle algo? ¿Cuánto cuesta realmente la gasolina o el gasoil que se usa en los vehículos para traer esa mercancía? Y esto lo están llamando “El impuesto malandro” que infla el precio del producto, indicando que al final se desconoce cuánto de este impuesto malandro impacta el precio de los productos que consumimos. “No se ha podido determinar porque son muchos los factores, pero lo que si es cierto, es que si se elimina, tendría un fuerte impacto en los precios de los productos”, aseguró. Educación rubro con inflación más alta Señala que la educación en julio es el rubro con más elevado índice de inflación, el cual se registra cuando está terminando el año escolar, lo que hace que la gente se pregunte: ¿Si así estamos terminando, como será cuando comience el próximo año escolar? “Esto es muy grave para nosotros como sociedad, porque en ese rubro medimos no solamente la educación básica, sino también la educación universitaria, de manera que esto no solo está expulsando a nuestros niños de las escuelas, sino también está expulsando a los jóvenes de nuestras universidades y los está expulsando del país, este es uno de los aspectos más graves en esa materia», dijo Alexander Campos.

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Contra el totalitarismo: ¿más allá de la política?

Autor: Mirla Pérez Más de 60 años de represión y coacción no impidió que salieran a protestar. El pueblo cubano decidió levantarse en un movimiento voluntario, sea espontáneo u organizado, actuó sobre la base de una decisión, rompió con las reglas de juego del sistema y se rebeló. Hace 20 años que la autora visitó La Habana, y aunque es la primera vez que escribe sobre su experiencia en aquella visita, con los hechos recientes recordó lo advertido sobre el comunismo y el cuidado que hay que tener con él, repetido en una frase: “No permitan que en Venezuela hagan lo mismo que aquí”. Efectividad en el dominio. El sistema no deja de ser totalitario porque tengamos dudas de su efectividad o porque no logre el sometimiento. Su inefectividad puede deberse a varias condiciones, incluyendo la resistencia del que pretende ser dominado. Este es uno de los puntos que atravesamos hoy en Venezuela y que comenzamos a ver en Cuba. El régimen se pasea por distintos mecanismos de dominio, va perfeccionando el modo de penetrar la vida pública hasta llegar a la privada, sus pilares se instituyen: El aislamiento, la inmovilidad, la mentira, la ideología, el hecho de abarcarlo todo y poder determinar cómo te vistes, qué comes, hacia dónde te desplazas, qué dices, dónde y cuándo lo dices. Ese es el camino que le va conduciendo al punto de llegada: Dominio absoluto. En ese propósito no hay dudas, eso ya lo constituye en proyecto totalitario, si los medios no lo conducen a Roma ensayan hasta encontrar el indicado. En Cuba encontraron un camino que los condujo a penetrar la vida cotidiana: La vigilancia cercana y el control del partido. Montados sobre una narrativa épica, erigida en la revolución como el gran discurso unificador: contra la dictadura de Batista y contra el imperialismo norteamericano que quiere someterles; por tanto, un discurso nacionalista. “Una expresión que cruza toda la protesta cubana y que contiene este impulso: ‘Tenemos tanta hambre que nos comimos el miedo’” La épica revolucionaria se montó en el arte, museo de la revolución, en la música de la nueva trova cubana; en la universidad revolucionaria, basada en la limitación del libre pensamiento e instrumental al sistema, órgano ideológico del Estado como todo el sistema educativo. Todo el Estado anterior fue desmontado y se colocó en su lugar el Estado socialista. Sin paralelismo, caída y mesa limpia. Después de 60 años del régimen totalitario cubano, sorprende ver cómo sale a la calle un pueblo que ha vivido reprimido por tanto tiempo. Viene a mi memoria la parábola del tendero fiel y consecuente al sistema totalitario, de quien habla Václav Havel, con su rebelión, muestra el quiebre de la vida en la mentira: “Imaginemos ahora que un buen día algo se rebela en nuestro tendero y que deje de exponer los eslóganes solo porque le da la gana; que deje de ir a votar en las elecciones que no son elecciones; que comience a decir en las asambleas lo que piensa de verdad y que encuentre en sí la fuerza para solidarizarse con quienes su conciencia le lleva hacerlo. Con esta rebelión el tendero sale de la vida en la mentira; rechaza el ritual y viola las reglas del juego; reencuentra su identidad y su dignidad reprimida; realiza su libertad. Su rebelión será un intento de vida en la verdad”. El sistema sigue siendo totalitario quien decidió rebelarse, no obedecer, romper con las reglas de juego del sistema, ese es el tendero, es el cubano, es el venezolano, es la persona que se reconoce en la libertad y se reencuentra con la identidad pretendidamente suplantada. ¿Cómo lo logra? Por la rebelión, desde la insurrección, por la desobediencia. Se pertenece a un grupo humano, se comparte unas prácticas, se da cuenta que vive en condiciones de sometimiento y ese darse cuenta es compartido. Puede producirse la rebelión individual pero también la social, el sujeto que se rebela pertenece a un círculo vital que grita: “Tengo 81 años y he vivido 60 años en la mentira, ya se acabó, nos quitamos el ropaje del silencio”. Abuelita cubana protestando frente al Capitolio de La Habana; y en los jóvenes escuchamos decir: “No, no queremos migajas. Queremos libertad”. Encuentros en La Habana Fui a La Habana hace 20 años y vi el control metido en el seno de las comunidades, a partir de los Comités de Defensa de la Revolución, en adelante CDR. ¿Qué implicó?, ¿cómo se fueron articulando?, ¿de qué modo rompieron la dinámica comunitaria? Los CDR fueron los primeros enclaves organizativos de vigilancia y coerción en las comunidades cubanas. Esta aproximación la haré desde mi vivencia directa. Fui a Cuba el 2000, en el marco de un congreso titulado: “Identidad Profesional, Perspectivas y Retos en el Nuevo Milenio”, organizado por la sociedad cubana de trabajadores sociales de la salud. Fuimos como delegados un grupo de 10 estudiantes y profesores de la Universidad Central de Venezuela, yo acudí en calidad de ponente y profesora universitaria. “La instalación de un sistema de vigilancia y reducción de los espacios comunitarios implicó el control vecinal desde dentro” El protocolo de seguridad era el esperado en un sistema totalitario: Visitas estrictamente guiadas, horarios controlados sin libertad de tránsito, instituciones públicas seleccionadas para la visita sin posibilidad de interactuar con el personal ni poder indagar sobre procesos más allá de lo formal, turismo restringido y controlado por el personal oficial. Como ven, la ruta estaba marcada, líneas controladas por la organización del evento en el marco del sistema público cubano. Nosotros, jóvenes profesores y estudiantes, aún más jóvenes, nos saltamos los protocolos de seguridad. Nos escapamos de los guías turísticos y nos metimos en las comunidades de La Habana. ¿Qué implicaba llegar a un barrio de La Habana? Decidir desplazarnos fuera del control, tomar un taxi, (tácitamente prohibido para nosotros porque teníamos un autobús asignado) eso nos abrió el mundo y nos permitió conversar con el cubano de a pie, el taxista, con él nos enteramos de la economía negra, no sólo del mercado de divisas sino

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