Nombre del autor:Mirla Perez

Opinion

El vacío

El dolor se ve en el rostro de los vecinos de La Cañada, estado Zulia. Son innumerables las historias que se cruzan en nuestro camino, voces del vacío que van quedando en la vida de cada madre que se le arrebata un hijo. En el vacío de un pueblo cuyas calles viven de la soledad. Migración, extorsión, sicariato, ajusticiamientos, expresiones que suenan duro cuando vemos el cuerpo caer o vemos los pies sangrantes del caminante. Me detengo, brevemente, en el relato de Carla, cañadera y testigo del sufrimiento forzoso de un pueblo que tiene que huir de la muerte. “Cambió la comunidad. Cambió muchísimo la comunidad, una comunidad muy alegre, se convirtió en una comunidad muy sufrida, muy dolida. Quedamos muchas mujeres sin hijos y sin esposos. Prácticamente La Cañada ha quedado muy sola, luchando sola por la vida y por lo que le queda del resto de familia. Agradecida como mujer, porque conservan la vida de la mujer, respetan al menos eso. Pero no les importa la edad, no les importa religión, no les importa ¡nada! He quedado sin vecinos, prácticamente, los vecinos del frente, a las mujeres les han matado sus hermanos, sus esposos, sus hijos”… Yo lo llamo efecto bélico. ¿De qué guerra se trata? ¿En qué consiste esta ocupación? Somos una sociedad en conflicto de una naturaleza muy particular: político-delincuencial, con guiones, para expresarlo, en una palabra, en una experiencia, en un acontecimiento vital. Esto es para Carla: vacío, soledad, dolor. Muchos pueblos, en el interior del país, están quedando vacíos. Este es el caso de La Cañada. El Observatorio de Violencia registró 239 muertes violentas el año 2020, sobre una población de 110.000 habitante, fue el tercer municipio más violento del país. Acá presentamos número y relato. Los números retratan una realidad, el relato lo ubica en la vida. Estos números tienen rostros, tienen familia, hay una historia detrás de cada uno. Carla es parte de esta historia y nos la cuenta. El vacío de La Cañada lo produce la muerte y el desplazamiento forzoso. No es poca la cantidad de muertes violentas y los efectos colaterales de estas muertes. Las casas solas, la soledad de las abuelas con los nietos, la gran cantidad de familias que han tenido que huir a otros lugares del país y fuera de él, el miedo permanente a ser eliminados ha ocupado la vida. ¡Ocupación! Parece ser la palabra que más encaja, la que logra explicar lo que sucede. Territorio ocupado por la violencia organizada sin presencia de un Estado Social de Protección. Las fuerzas policiales están al servicio de la dominación “Comunal” y en alianza abierta con la delincuencia. La migración se nos va presentando por distintas razones y a los más diversos lugares. En el artículo pasado nos acompañó en ese camino doloroso Yonma, quien atendió el parto de una caminante. Niños que nacen en la calle, sin patria, sin identidad. Desplazados por el hambre y la violencia. El rostro trashumante, continuidad o prolongación de lo que ocurre en La Cañada, somos el producto de la ocupación y la pobreza extrema. ¿Podemos, como sociedad, superar estas condiciones? Solo sí empezamos a llamar las cosas por su nombre y nos convertimos en irreverentes frente a la mentira. Lo que parece indestructible se resquebraja cuando somos capaces de desobedecer. El ímpetu de la insumisión es el legado de las comunidades humanas que desintegra el poder de quien “domina”. Sin sumisión no hay sometimiento. La gran pregunta, ¿cómo liberarnos en un territorio ocupado? Este desafío se lo dejo a los políticos, las comunidades buscan salidas, aunque implique prácticas poco convencionales. *** Las opiniones expresadas en esta sección son de entera responsabilidad de sus autores. De la misma autora: Caminos de dolor: historia de una joven desplazada

Opinion

Estado comunal o dominación

MIRLA PÉREZ Y ALEXANDER CAMPOS FEB 22, 2021     ILUSTRACIONES: CARLOS MACHADO Esta serie está hecha de voces que nos cuentan historias, vivencias que discurren en el conflicto, en comunidades que son llevadas apresuradas a experimentar lo que no pudo ser imaginado hace unas décadas. Historias que se cruzan, se encuentran, se sobreponen y hacen caminos en una Venezuela en la que se lucha por la libertad. En el Centro de Investigaciones Populares venimos estudiando, desde 2019, un tema que nos ha permitido comprender y dimensionar el conflicto: el Estado Comunal y su sistema de dominación. Un régimen que rompió las ataduras de la democracia para poder someter sin límites. En nuestro estudio, lo fuimos denominando postdemocrático, con rasgos totalitarios.  En la medida que la investigación fue avanzando, los primeros rasgos se fueron convirtiendo en características más definidas sin llegar a conclusiones. Y para no quedar atrapados en las viejas categorías del análisis político sobre el poder que nos inhabilita, para poder comprender el particular modo del ejercicio de la dominación que se practica hoy en Venezuela, hemos asumido una posición epistemológica centrada en la novedad. Estamos haciendo la historia y, en ella, documentando “El Capítulo Venezuela” de los denominados totalitarismos. Como toda historia es vivida por hombres y mujeres, esta serie la contarán dos mujeres: Carla y Carmen. Voces maternas, vivencias femeninas del conflicto. Carla es la cara del dominio y Carmen el sello de la dominación, juntas simbolizan la cara y el sello de la moneda del totalitarismo venezolano.  Carla es cañadera, vive en un pueblo del estado Zulia que se originó en tiempos de la Colonia, son 237 años de historia compartida. Fue un pueblo tranquilo, próspero, que vivió de la pesca, del petróleo y la agropecuaria. Hoy está amenazado con desaparecer por la violencia y la migración.  La soledad y el miedo se respiran en sus calles. Dos son las principales razones de este éxodo sin precedente: la económica (hambre, falta de trabajo, cierre de comercios y producción) y la violencia (extorsión, sicariato y ajusticiamientos). Esto es, desplazamiento forzoso por hambre y violencia en el marco de un régimen que desmontó todo atisbo de protección del Estado y se instaló en la dominación comunal.  A través de la historia de Carmen, una mujer de la comunidad de Caucagüita, en el estado Miranda, nos adentramos en la más engañosa de las instituciones de esta estructura de dominación: la Milicia Bolivariana. En el imaginario de la opinión pública nacional, la milicia es representada a través de esas ridículas figuras de ebrios que, vestidos con su particular uniforme marrón, se quedan dormidos en cualquier acera pasando la borrachera que han cogido en alguna de las innumerables marchas a las que están obligados a asistir. Esa es la imagen que el régimen quiere que nos hagamos: que banalicemos este mecanismo porque así no se le presta la atención que se debe tener a uno de los instrumentos más peligrosos de sometimiento, porque es aquel que usa el régimen para estar más cerca de las comunidades, para ser sus ojos y sus oídos en las comunidades. Es lo más cerca de las comunidades que el poder ha podido llegar, hasta ahora, en su proceso de dominación. Con Carmen nos damos cuenta de que se trata de toda una estructura a la que han dedicado mucho esfuerzo desde hace ya bastante tiempo. Una estructura con códigos, símbolos, normas de comportamiento y fines, destinados a formar sujetos en lo que para el venezolano es lo más rastrero del sometimiento: el sapeo, la delación. El régimen ha intentado varias veces, desde sus primeros años en el poder, instaurar esta figura. No había tenido buenos resultados porque, al hacerlo de forma abierta, se tropezó con el rechazo generalizado de la población. Sin embargo, a tropezones, ha ido consolidando esta figura del miliciano, mimetizándola con el ridículo. Ha sido muy exitoso con esta estrategia en muchos otros campos y momentos. Estas historias de Carmen y Carla que hoy presentamos son una recreación de las historias de vida que, como herramientas de investigación, nos han servido de soporte en el trabajo más amplio de comprensión de esta estructura de dominación llamada Estado Comunal. Con base en los testimonios recogidos por nosotros, La Vida de Nos, en alianza con el Centro de Investigaciones Populares, encomendó a las periodistas y narradoras Milagros Socorro y Albor Rodríguez la confección de las historias que aquí presentamos como una forma de honrar a nuestro fundador, Alejandro Moreno, quien nació un día como hoy, 22 de febrero. Carla solo quiere estar resguardada un día más Yo no nací para que me mande nadie

Opinion

¿Elecciones? Otra vez…

Frente al Estado Comunal, ¿podemos hablar de debilidad, límite o fisura? Las tres categorías pueden servir para mostrar que el chavismo es una estructura en movimiento, sin protección antisísmica, pero planificada, diseñada, programada.

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